Las gomas tienen una duración limitada y dependen en gran medida del cuidado y uso que se les den. Los casos más típicos por los que debes cambiar las gomas de tu madera son:
a) Sensación que puedes mejorar tu técnica con otras gomas: normalmente ocurre cuando tras cierto período de tiempo con unas gomas, tu técnica mejora y necesitas el mismo tipo de goma con un espesor diferente o una goma con características de juego mejoradas para tu estrategia de juego.
b) Sensación de no felicidad con tus actuales gomas: esto ocurre cuando las gomas de tu madera no se adaptan a tus características y entonces se hace necesario buscar otra combinación que se adapte mejor a lo que necesitas.
c) Desgaste típico: cuando una goma ha sido utilizada durante más de 50-60 horas y ha perdido sus prestaciones iniciales. Este deterioro puede venir por la pérdida de adherencia del caucho exterior, sequedad de la goma o simplemente por el transcurso del tiempo. Para quienes entrenan un par de veces por semana, es recomendable cambiar las gomas al menos tres veces por temporada. El mejor momento para proceder a los cambios es justo antes de iniciar la competición y durante uno de los pequeños parones a lo largo del año.
Un consejo, la limpieza periódica de tus gomas con espumas o líquidos limpia gomas ayudará a mantener a vida de tus gomas durante más tiempo.
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